Historia

   Misión Urbana de Sevilla comenzó a trabajar en la ciudad de Sevilla en el año 1999. Empezamos en la Alameda de Hércules, concretamente en la calle Peral, y allí desarrollamos nuestro trabajo durante 6 años. Los comienzos fueron proyectos desarrollados a nivel asistencial, con reparto de alimentos, ropa y juguetes los 3 primeros años, la mayoría con recursos propios. A partir del 4º año se incluyó un servicio de orientación sociolaboral y cursos de formación.

   En el año 2006 nos trasladamos a la C/ Casiodoro de Reina, (zona Sevilla Este) que fue una cesión temporal y nos centramos  más en trabajar con las familias de la ZTS (Zona de trabajo social) Este, que comprende, entre otros las barriadas de Parque Alcosa, Sevilla Este y Torreblanca.

Actualmente, El Ayuntamiento de Sevilla y EPSA nos ha cedido un local en régimen de alquiler en la C/ India nº 13. Ver en el mapa

  Hemos crecido mucho últimamente, tanto en el número de usuarios que atendemos, como en proyectos, personal, actividades y voluntarios. De ahí la necesidad de crear un Departamento exclusivo para la búsqueda de recursos.

Pequeño Balance

   Este es tiempo suficiente para que podamos hacer un balance de lo que hemos hecho hasta aquí, de nuestros aciertos, de nuestros fallos, y sobre todo del potencial humano del que disponemos.

Lo que hemos hecho hasta aquí, nos llena de satisfacción, entendemos que no es fácil, en un mundo como el nuestro, abstraerse de nuestro ancestral egocentrismo, y sin dejar de pensar en nosotros, dediquemos tiempo, recursos y fuerzas para pensar en los demás.

 
   Lo que hemos hecho es ayudar a muchas personas necesitadas, hemos estado dispuestos a escuchar los problemas y dificultades de todo tipo, que tienen los usuarios que acuden a la misión, esto en sí es una terapia que amortigua de alguna manera la soledad del necesitado.
 
   Por otro lado  nos hemos sentido canales de distribución de ayuda material y afectiva.  Todo lo que recibimos, lo damos, porque el producto final de nuestro servicio, es ayudar a mitigar sus carencias.
 
Nuestros aciertos, a la hora de valorarlos, hemos de ser muy cautos, porquedebemos admitir, por un lado nuestra falta de objetividad, y por otro, que nuestros aciertos, son el resultado del don recibido. Ante lo dicho, la constatación de lo que hemos hecho bien, sirve para superarnos en el futuro, y buscar la excelencia en el servicio.
 
Nuestros fallos, a la hora de valorarlos, debemos ser muy realistas, y no poner paliativos de ningún tipo. Reconocerlos, nos faculta para no repetirlos, porque nuestros fallos pueden suponer la minimización en la forma y en el contenido de lo que entregamos a nuestro usuarios, y ellos merecen, por ser el objeto de nuestro amor, lo mejor.
 
Nuestro potencial humano. Sin duda Misión Urbana es lo que son nuestros voluntarios, y es un privilegio trabajar en un equipo que cuenta con un capital humano de esta naturaleza. Son personas trabajadoras, generosas, comprometidas, abnegadas, que además de hacer el bien, pueden servir de referente, a un mundo que se ha entregado en manos del narcisismo y del hedonismo,  proclamando que hay otra forma de vida  más gratificante y solidaria.
 
   Desde aquí hacemos un llamamiento a todas las personas que quieran colaborar en esta empresa peculiar, que no busca dividendo, sino que sus ganancias se miden por el parámetro de saber que es mejor dar que recibir. Una empresa que por su misma naturaleza no puede tener déficit, ni tampoco falta de usuarios, a tenor de la marcha de nuestro mundo, donde prevalece la avaricia de unos pocos en detrimento de las necesidades de muchos.  
 
   Por ultimo decir que todos lo voluntarios de Misión Urbana se inspiran en la vida y en la obra de Jesús, un Jesús que a la vista de los hombres, las religiones lo han descafeinado y que nosotros humildemente queremos imitar.
 
Enrique Mier
Presidente de MUS